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ⓘ Aranda de Moncayo es un municipio de España, en la provincia de Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón, comarca de Aranda. Tiene un término de 91.20 km² con una ..




Aranda de Moncayo
                                     

ⓘ Aranda de Moncayo

Aranda de Moncayo es un municipio de España, en la provincia de Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón, comarca de Aranda. Tiene un término de 91.20 km² con una población de 187 habitantes y una densidad de 2.05 hab/km².

                                     

1. Historia

El pasado más remoto del que se tiene noticia es el de la instalación de una serie de castros celtíberos dentro del actual término de Aranda, siendo Aratikos o Aratis el más conocido ​ y Puerta Moral, que posteriormente se ampliaría sobre la falda descendiente del monte, hasta el barranco de Las Pozas.

Conquistada primeramente por Alfonso I el Batallador, será protegida por su hermano y sucesor Ramiro II de Aragón, que le dará carta de repoblación con su actual nombre, ampliando la fortaleza, ya en el siglo XI. Reconquistada por los musulmanes, pasará definitivamente a manos cristianas con Ramón Berenguer IV, yerno del anterior rey, que colocará en su escudo las barras aragonesas que aún posee. También se construirá en esta época el puente actual del convento, reformado posteriormente de acceso al camino de Borja.

Jaime I de Aragón, el Conquistador, le otorgará privilegios de nombrar justicia y jurado y Pedro IV donará el lugar la Orden de San Jorge de Alfama en 1373, pero al poco tiempo pasará 1384 a manos de Toda de Luna, vizcondesa de Rueda y Urrea, pasando a tomar el título de Condado de Aranda, con casa propia en el lugar y palacio condal en Épila. De entre los condes de Aranda, el más famoso será Pedro Abarca de Bolea, que en el siglo XVIII será Primer Ministro de Carlos III. En la actualidad y desde el 2 de abril de 2013, el título de conde de Aranda está en posesión de Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, cedido por su madre en vida Cayetana Fitz-James Stuart, que fue la XVIII duquesa de Alba.

En el siglo XV fue lugar natal del pintor Pedro de Aranda, que tenía un taller en Calatayud, para convertirse posteriormente en uno de los pasos hacia Castilla Carlos I entró por aquí en Aragón en 1518 y disfrutar de una época de apogeo económico, gracias la explotación de la vega por los agricultores moriscos y de la ganadería, que permitía un buen comercio de lana, además de establecerse una feria de ganado menor en los días de Todos los Santos.

Este esplendor económico permitirá la construcción de la iglesia actual, dedicada la Asunción y San Basilio. Es un templo gótico tardío, de una sola nave, muros de sillería y bóveda estrellada, con un retablo mayor de gran calidad, de transición entre renacimiento y barroco, y otros retablos plenamente barrocos, con buenas imágenes. Destacan también una serie de relicarios y custodias de gran interés punzón de Cardiel y el coro neoclásico.

La expulsión de los moriscos en el siglo XVII representará una época de depresión.

Durante la Guerra de Sucesión, las familias más fuertes del pueblo tomarán partido por Felipe de Anjou, que tras su victoria en 1708 le concederá el título de "Muy Noble y Fidelísima Villa", relevándola de quintas y alojamiento de tropas.

Como elementos a destacar de esta época, hay que mencionar la ermita de San Roque, construida en 1653 en estilo barroco-mudéjar, con un interesante retablo. De las ermitas conocidas, quedan en ruinas las de San Bartolomé y San Sebastián, no quedando restos de las del Humilladero y San Blas.

Junto al puente del río se levantó también en el siglo XVII un convento de capuchinos bajo la advocación de San Román, que poseía una gran parte de las tierras de cultivo de la Huerta. Por la ley de desamortización de Mendizábal en 1836, las tierras pasaron a manos privadas y el edificio fue cayendo en una total ruina.

En el siglo XX destaca la traída de aguas desde Lagüén, en 1915, con un bombeo de gran ingenio que salva el desnivel hasta el pueblo, y la construcción en los años 70 del embalse de Maidevera, que aprovecha las aguas del río Aranda y del barranco Pedreñas para aliviar la falta de riego de los otros pueblos de la cuenca.